Ayer te vi, ibas tan de prisa que apenas logré memorizar alguno de tus rasgos... quise decirte un hola por lo menos, pero estabas ahí, como de paso, como caminan por el mundo aquellas peluzas de algodón, que van de un lado al otro con la ayuda del viento...
De ese mismo viento, al que le estoy pidiendo que la próxima vez se ponga de mi lado y nos aproxime, que deba sorprenderme cuando de pronto en mi camino, choquemos, y vos instantáneo y vagabundo, como pasabas por mi lado ayer, s [...]
Leer más...