Ayer te vi, ibas tan de prisa que apenas logré memorizar alguno de tus rasgos... quise decirte un hola por lo menos, pero estabas ahí, como de paso, como caminan por el mundo aquellas peluzas de algodón, que van de un lado al otro con la ayuda del viento...
De ese mismo viento, al que le estoy pidiendo que la próxima vez se ponga de mi lado y nos aproxime, que deba sorprenderme cuando de pronto en mi camino, choquemos, y vos instantáneo y vagabundo, como pasabas por mi lado ayer, solo que esta vez, cuando vuelva mis ojos hacia vos y te diga de todo sin soltarte palabra... no sigas tu camino desinteresado hacia la nada, y consientas quedarte por lo menos lo bastante como para que te robe un mirada y te siembre una caricia sin tocarte, que, cuando te marches, logre traerte a mi sin más remedio, que se tatúe dentro de tu alma para que debas buscarme cada día sin saber porque... porque sin mi tus noches serán faltas de alegría y por que sin mi tu piel ya no será tu piel...
Ayer te vi, pero no era el momento, hoy tengo fe que parada en el mismo lugar, el viento hará su parte y será diferente... y si no, igual vendré mañana y al día siguiente, hasta que la suerte convenza al viento y el viento a vos, un día será, solo es cuestión de tiempo, de viento y de suerte...