Martes, 25 de diciembre de 2007
XII

Porque son, ni?a, tus ojos
verdes como el mar, te quejas;
verdes los tienen las n?yades,
verdes los tuvo Minerva,
y verdes son las pupilas
de las hur?s del Profeta.
El verde es gala y ornato
del bosque en la primavera.
Entre sus siete colores
brillante el Iris lo ostenta.
Las esmeraldas son verdes,
verde el color del que espera,
y las ondas del oc?ano,
y el laurel de los poetas.



Es tu mejilla temprana
rosa de escarcha cubierta,
en que el carm?n de los p?talos
se ve a trav?s de las perlas.
Y sin embargo,
s? que te quejas,
porque tus ojos
crees que la afean.
Pues no lo creas.
Que parecen sus pupilas
h?medas, verdes e inquietas,
tempranas hojas de almendro
que al soplo del aire tiemblan.



Es tu boca de rub?es
purp?rea granada abierta,
que en el est?o convida
a apagar la sed en ella.
Y sin embargo,
s? que te quejas
porque tus ojos
crees que la afean.
Pues no lo creas.
Que parecen, si enojada
tus pupilas centellean,
las olas del mar que rompen
en las cant?bricas pe?as.




Es tu frente que corona
crespo el oro en ancha trenza,
nevada cumbre en que el d?a
su postrera luz refleja.
Y sin embargo,
s? que te quejas
porque tus ojos
crees que la afean.
Pues no lo creas.
Que entre las rubias pesta?as,
junto a las sienes, semejan
broches de esmeralda y oro
que un blanco armi?o sujetan.
Porque son, ni?a, tus ojos
verdes como el mar, te quejas;
quiz?s si negros o azules
se tornasen, lo sintieras.
Publicado por otro_garrick @ 20:47  | OTROS AUTORES
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