Mi?rcoles, 24 de octubre de 2007
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Siempre trato de no molestar a nadie, de hacer lo que se me pide y s?lo hablo cuando me preguntan.
Pueden pasar horas sin que nadie advierta que estoy ah?.
Es que nunca fui un demasiado simp?tica ni mucho menos antip?tica.
Yo soy, por as? decirlo, imperceptible.
El tiempo es c?mplice de la costumbre, y contra lo que se puede pensar, no me siento inc?moda con mi situaci?n.
Ser imperceptible es un c?modo refugio a salvo de molestas intromisiones y exigencias.
Poco a poco fui probando sus posibilidades.
Hace mucho tiempo que no le dirijo la palabra a nadie, casi el mismo que nadie me la dirige a m?.
Me he desdibujado por completo.
Al final logr? desprenderme hasta de la cortes?a, la amabilidad y la prudencia.
El don de la imperceptibilidad se ha hecho tan intr?nseco que ya no necesita sus medios.
La libertad es grande cuando nadie te necesita, y cuando no necesitas a nadie, absoluta.
Por eso quiero ser invisible.
Que nadie me vea, que no se sepa de mi existencia
Que mi voz no se escuche y mis palabras en el silencio se queden como pensamientos y nadie nunca los conozca.
Que a los ojos no me miren ni mi mirada se cruce jam?s con otra.
Que mi cuerpo se vuelva invisible a todos, mis movimientos libres de las miradas externas.
Dormir, re?r, saltar, caminar y sentarme donde no me vea el mundo, en cualquier lugar, en todas partes.
Ya nada ser? importante, responsable de nada, que nada me preocupe ni me ocupe.
Que el tiempo eterno corra ajeno a m?.

Tags: Reflexiones

Publicado por otro_garrick @ 1:31  | REFLEXIONES
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